El Nuevo mandamiento

Nicole February 3, 2013 0
El Nuevo mandamiento

“Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros como yo les he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Juan 13:34).

Dios mide el amor por la obediencia, no por los sentimientos calurosos. En la primera carta de Juan, dice que los creyentes saben que se aman unos a otros por la obediencia a los mandamientos de Dios (1 Juan 5:2). El amor y la obediencia están tan íntimamente vinculados que vuelve a mencionar, “Este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos” (1 Juan 5:3).

El amor al prójimo no es por sentimientos o lo que yo “siento” por mi semejante. El amor de Dios es como el Padre hacia al Hijo, que fueron UNO sólo. Jesús afirmó, “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre”. Lo que quiso decir es que Él hablaba y actuaba por Dios, porque Él estaba en Dios y Dios estaba en El.
Jesús proclamó que el Padre y el Hijo poseen igualmente todos los atributos de la deidad y el amor puro.

Un mandato de amar NO es un mandato de sentir de cierta manera especial. Es un mandato a hacer cosas con amor. Este mandamiento nuevo que Dios nos da a través de Juan no cambia al antiguo mandamiento, “Amarás a tu Dios de todo corazón, de toda tu alma y con todas tus fuerzas” (Deuteronomio 6:5) y “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19:18). Pero el nuevo mandamiento renueva y profundiza el antiguo.

Este nuevo mandamiento nos llama a dejar que la LUZ de Dios alumbre por medio de nuestra vida a un mundo en tinieblas. El nuevo mandamiento nos llama a vivir conforme al amor de Dios, a vivir como lo hacía Jesús.

“No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida, no provienen del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (1 Juan 2:15).

¿Por qué es malo amar al mundo?

Dios ama al mundo. Es decir, ama a la gente que hay en el mundo (Juan 3:16). Y no hay nada de malo en amar a la gente, pero nosotros por nada debemos amar los caminos pecaminosos del mundo.

Finalmente llegamos a ser todos los creyentes y verdaderos hijos de Dios a buscar esa unidad en CRISTO y como la palabra lo dice, “Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”. Así sea.

Por: Enrique Jiménez Díaz

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